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Domingo, 20 de Octubre de 2019
La oficina de Atención a las víctimas de Violencia del Gobierno Vasco en Bilbao es inaccesible, un ejemplo claro de la situación de vulnerabilidad de nuestro colectivo

FEKOOR DENUNCIA LA DESPROTECCIÓN DE LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

El riesgo de sufrir algún tipo de violencia por las mujeres con discapacidad supera de 2 a 5 veces al de las mujeres sin discapacidad. Las mujeres con discapacidad se encuentran desprotegidas por la falta de recursos adaptados a sus necesidades, y por el vacío legal que no contempla las situaciones de maltrato y violencia que sufren a diario. Los recursos existentes para la atención de mujeres víctimas de violencia de género tampoco están adaptados a las necesidades específicas de las mujeres con discapacidad o son inaccesibles, como la Oficina de Atención a Víctimas de Violencia de Género del Gobierno Vasco en Bilbao, ubicada en Gran Vía 81. Fekoor reclama redefinir el concepto de Violencia de Género en la normativa para que incluya la violencia ejercida por agresores que no tengan ningún lazo de unión con ellas e incluir los actos de omisión o falta de atención como una forma de violencia.

08/03/2013
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FEKOOR DENUNCIA LA DESPROTECCIÓN DE LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Fekoor, con motivo de la celebración este 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer quiere manifestar que las mujeres con discapacidad sufren violencia a diario, en todos los ámbitos y en muchísimas circunstancias. Una violencia contra la que se encuentran desprotegidas y en una situación de especial vulnerabilidad y desamparo.

La violencia de género que se ejerce contra las mujeres con discapacidad, es una violencia invisible y oculta que tiene numerosas formas de expresión en la actualidad, aunque en la mayoría de los casos permanece oculta. La confluencia de factores personales y sociales, convierte a las mujeres con discapacidad en un grupo con un altísimo riesgo de sufrir algún tipo de violencia: supera de 2 a 5 veces al de las mujeres sin discapacidad. En España como en otros países de la Unión Europea, se barajan cifras que reflejan que en torno al 80% de las mujeres con discapacidad sufren o han sufrido algún tipo de violencia.

Ante esta dura realidad, estas mujeres se encuentran desprotegidas por la falta de recursos adaptados a sus necesidades, por el vacío legal que no contempla las situaciones de maltrato y violencia que sufren a diario, la escasa investigación y estudios a este respecto, la falta de formación en materia de discapacidad de las y los profesionales que atienden servicios de información, prevención y atención a mujeres víctimas de violencia de género, entre otros motivos.

La Ley Orgánica 1/2004 de medidas de protección integral contra la violencia de género no contempla a las mujeres con discapacidad, porque no incluye en la definición de maltrato las situaciones de violencia que afectan a este colectivo.

Esta Ley tiene por objeto actuar contra la violencia ejercida contra las mujeres por parte de "quienes sean o hayan sido cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia". La Ley no tiene en cuenta que las mujeres con discapacidad sufren violencia por parte de agresores que no tienen ningún lazo de unión con ellas: como son enfermeros, celadores, médicos, asistentes personales, o cuidadores.

Además, la violencia de género a que se refiere la Ley comprende los actos de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad, pero no prevé que la violencia ejercida contra las mujeres con discapacidad está basada en actos de omisión o falta de atención como el aislamiento o abandono, o la desasistencia médica o higiénica de la víctima.

Los recursos existentes para la atención de mujeres víctimas de violencia de género tampoco están adaptados a las necesidades específicas de las mujeres con discapacidad. Los Servicios de Atención a menudo están ubicados en lugares no accesibles y no están adaptados a las mujeres con movilidad reducida, como es el caso de la Oficina de Atención a Víctimas de Violencia de Género del Gobierno Vasco, ubicada en Gran Vía 81, y que es completamente inaccesible. Fekoor trasladó este hecho a la consejería hace un año para que procediera a la mejora de la accesibilidad o a la reubicación del servicio, sin resultados hasta la fecha.

Los pisos de acogida tampoco están adaptados a las mujeres con movilidad reducida y/o usuarias de silla de ruedas, ni contemplan la posibilidad de que las residentes puedan tener una asistencia personal. El personal que atiende los servicios no tiene formación en discapacidad, por lo que desconoce las especificidades de la violencia de género en las mujeres con discapacidad y a menudo tiende a culpabilizar a la víctima o a no atenderla por esta falta de conocimiento y/o por no entender lo que está denunciando.

Por este motivo Fekoor reclama redefinir el concepto de Violencia de Género en la normativa para adecuarlo a la perspectiva de la discapacidad y que incluya la violencia ejercida por agresores que no tengan ningún lazo de unión con ellas. El texto normativo también debe integrar los actos de omisión o falta de atención como una forma de violencia.

Todos los recursos, bien sean asistenciales, sociales, culturales, deportivos, educativos, laborales, prestaciones económicas... deben estar adaptados a nuestras necesidades.

Las mujeres con discapacidad como ciudadanas de pleno derecho deben verse reflejadas en todos los programas, acciones, actuaciones, proyectos, políticas, leyes, normativas hechas y dirigidas para el logro de la igualdad entre mujeres y hombres.

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